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La democracia que queremos


Por Germán Vega Herrera, Ingeniero Comercial UV




Hoy se vive en un país donde todo se decide entre unos pocos sin preguntar ni considerar a nada ni nadie.


En un sistema político y social, donde al ser humano lo ve como un voto, un cliente y que raramente reconoce como personas con identidad, sentimientos y opiniones propias. Donde el aporte ciudadano se resume a un voto cada cuatro años y no existen herramientas que permitan intervenir ante mal@s gobernantes, proyectos y leyes injustas.


Es este sistema, el que permite que grandes riquezas se apropien de la política para transformar los derechos respecto a lo electoral y social en negocios y el que permite el funcionamiento de empresas que contaminan el planeta para generar crecimiento económico.


Y es hacia este sistema, contra el que muchos se han levantando alguna vez y el que aun se espera con organización, cambiar.


Las preguntas que aparecen luego de esa reflexión serían: ¿Es posible una nueva democracia?, ¿Es posible que como sociedad se organicemos de manera diferente y que opinión participativa y social sea considerada más allá de un voto cada cuatro años?


Claro que es posible! La democracia participativa es una alternativa ante la democracia representativa(voto y partidos) que se ha impuesto sin preguntar si se está de acuerdo o no.


La democracia participativa es un sistema político en donde las autoridades asumen el compromiso de integrar y respetar la opinión de las personas para tomar decisiones.


Donde existen espacios para la conversación, el debate y la deliberación considerando todos los puntos de vista. Y en donde más que representantes, existen voceros y facilitadores del cambio que se dedican a cumplir la voluntad de las personas.


Esta es una alternativa que nos invita a ser parte de lo que ocurre a nuestro alrededor, ya no como testigos, sino como como protagonistas y orientadores del cambio.

Es importante destacar, que un sistema democrático participativo puede traer una gran cantidad de ventajas a la sociedad.


Ya que cuando hay consciencia de lo que ocurre al alrededor, las decisiones se toman considerando la visión de tod@s y no solo la de unos pocos, lo que aumenta la cercanía de las propuestas con las necesidades reales de las personas y la efectividad de las políticas públicas.


También, la democracia participativa actúa como un catalizador de los cambios acelerando la implementación de estos, esto debido a que una ciudadanía participe, es una ciudadanía consciente de las cosas que están pasando que conoce sus derechos y deberes.


Y finalmente, otra ventaja que trae este nuevo modelo, es que al existir mecanismos de participación que permiten a la ciudadanía intervenir sobre las cosas que suceden. Se crean barreras que ayudan a combatir con herramientas concretas la corrupción, el aprovechamiento y el abuso hacia las personas.


También es necesario ser transparente y reconocer que un problema de la democracia representativa es la lentitud con la que se toman ciertas decisiones, aunque hay que decir también, que en muchos casos es preferible avanzar a paso lento, pero firme y seguro.


Cambiar este sistema es posible, solo faltas tú y que exijamos este cambio!

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