Adiós Viejo Cerdo - Muere Karadima



Felipe Avello dentro de sus rutinas humorísticas mencionaba producto de su relación de confianza con el fallecido Ítalo Passalaqcua, que éste último era un viejo cerdo, pero era de cariño, además que luego de eso acuñó ese concepto como clara mención hacia quienes tienen comportamientos amorales, sobre todo, dentro del ámbito de la sexualidad, como lo es en el caso del actualmente fallecido, Fernando Karadima.


La periodista chilena, María Olivia Monckeberg, en uno de sus tantos libros de periodismo divulgativo, mencionó que Karadima, en específico en el capítulo VI del libro "Los secretos del imperio de Karadima", donde se cuenta los detalles del cómo este sacerdote se aprovechó de su condición de guía espiritual y manipuló, abusó a aspirantes al sacerdocio, además que extendió sus tentáculos para alcanzar el poder dentro del seminario, puso a personas leales en diversos puestos de poder y pulverizó a quienes estaban en su contra.


Juan Carlos Cruz, en el 2011, tenía que tener contacto en un careo con Karadima, lo cual le provocó repulsión, hay que recordar que Karadima tenía conductas lascivas con Cruz, por lo mismo este último le odiaba, pero Karadima al ser una alimaña, evitaba este juicio acusando problemas de salud, una constante que se vería a lo largo de su historia después de haber sido considerado como un gurú a nivel nacional, pero que jamás enfrentaría a la justicia, y sólo se dedicaría a comer niños envueltos y guaguitas.


A pesar de lo forzoso que fue este proceso, en junio del mismo año, Karadima recibió la condena por parte del Vaticano, a Juan Carlos su siquiatra le había sido muy útil para enfrentar la dura crítica que él y los otros denunciantes habían enfrentado al principio; para tener alguien de carne y hueso con quien hablar; y también para entender varios aspectos de su historia. Le explicó, por ejemplo, que una de las técnicas del abusador es alejar a la víctima de su familia y Juan Carlos entendió por qué Karadima lo hacía enjuiciar duramente a su madre y pelear con ella, manipulando su yo y su superyo, y además insistía en que se quedaran hasta muy tarde en la parroquia, aplicando técnicas acosadoras, otra de las tácticas del abusador era cambiar el nombre de su víctima, llamarlo por un diminutivo, buscando despojarlo de su personalidad: y por eso a él lo llamaba Carlitos, nombre que él terminó odiando.


Con eso se marcó un precedente, que luego empezó a aplicarse por otros abusados por Karadima, cuando la 9na sala de la Corte de Apelaciones acogió la demanda civil en contra de él, además que la Iglesia Católica debe pagar $100.000.000 a Juan Carlos Cruz James Hamilton, y a José Murillo, donde como objeto se logró que la Iglesia fuera sujeta de derecho, aplicando el concepto de persona jurídica, además que la Iglesia debió supervisar la actividad de sus miembros, ya sea hayan cometido por no hacerlo o por negligencia, además que Karadima siguió viviendo en su casa en la comuna de El Bosque.


Otros de los que aparece mencionado en esta historia, es el ex Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien demoró la investigación, estuvo en campaña contra los denunciantes, además que en el 2006 paró la investigación contra Karadima, para retomarla en el 2009.


El perfil de Karadima muestra a una persona con una megalomanía excesiva y deseos de reconocimiento ilimitado, además Maria Olivia Monckeberg menciona que Karadima es extremadamente soberbio, que era abusador y de una personalidad avasallante, además que Karadima siempre ostentó lujos, compró departamentos, por ende a los votos de humildad que acepta al ser sacerdote, quedan en un plano inferior de relevancia.


Karadima, se transforma realmente en un viejo cerdo, cuando jamás dentro de la investigación e incluso en su lecho de muerte, pidió perdón y fue el inicio de una caída en desgracia de la credibilidad de la Iglesia Católica, por no haber actuado de una manera rápida cuando se destapó la olla de sus vejaciones e impulsividad sexual.

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